Pedagogía

OBSERVACIÓN

El elemento clave de su pedagogía es la observación. Maria Montessori decía: “No me sigáis a mí, seguid al niño”. Dependiendo de lo que el adulto observa, se adoptan las medidas apropiadas. Ser un buen observador requiere de un entrenamiento y hay una serie de aspectos que hay que considerar:

AMBIENTE PREPARADO

El ambiente denominado “Montessori” se crea como resultado de la observación y de un trabajo personal de transformación por parte del adulto que acompaña. Se trata de un clima de concentración con los estímulos adecuados para motivar las ganas de aprender en el niño. En ese contexto, se facilita y estimula la disposición natural de los niños para experimentar y este impulso innato por aprender de forma libre no tropieza con ningún tipo de barrera física o psíquica. Las características de estos ambientes se pueden resumir del siguiente modo:

El ambiente físico tiene las siguientes características:

El ambiente psíquico, que el adulto crea con su presencia y en base a su trabajo personal, es del siguiente modo:

Las claves del ambiente Montessori son la repetición, el equilibrio, el orden, el silencio, la precisión, la salud mental, el movimiento, el respeto mutuo y la libertad.

ETAPAS DE DESARROLLO

“Cada etapa es base y fundamento de la siguiente. Si una no se satisface, se seguirá arrastrando toda la vida”. Maria Montessori.

De los 0 a los 6 años, y de los 12 a los 18 años, hay grandes cambios físicos, fisiológicos y psicológicos. Son etapas en las que se desarrolla una gran creatividad. De los 6 a los 12 años, y de los 18 a los 24 años, se perfecciona y asienta el aprendizaje. Los grupos en las aulas o salones Montessori se distribuyen de 3 en 3 años, de acuerdo a las etapas de desarrollo en que se encuentran los niños.