¡Buenos días!
Supongo que te pillo en casa. Jejeje.

En estos momentos hay unos 3.000 millones de personas metidas en sus casas. Si eres una de ellas, este artículo es para ti; y más aún si tienes hijos pequeños a tu cargo.

Hoy voy a hablarte de un tema más amplio y más abstracto porque lo llevo rumiando varios días, y es pertinente. De hecho, es el momento más adecuado en toda la historia de la humanidad para hablar de esto.

Educar para la Paz

El tema de hoy es la educación para la paz. María Montessori fue nominada en tres ocasiones para Premio Nobel de la Paz. Esta mujer huyó de Barcelona, tras vivir dos años allí y revolucionar la educación infantil en Cataluña, cuando estalló la Guerra Civil española. Más tarde, también salió de Europa y fue a parar a la India durante la Segunda Guerra Mundial. Allí conoció a Gandhi y a Rabindanat Tagore (premio Nobel de Literatura). María Montessori no estuvo en cuarentena, pero sí que estuvo retenida en la India, sin poder salir del país durante años.

Eran tiempos de crisis mundial. Como ahora, sólo que peor, porque una guerra es mucho más dramática que esto que estamos viviendo. Sobre todo, porque una guerra está motivada por los valores más bajos: el egoísmo, la desconfianza, el odio, la ambición de poder, etc. Aquí lo que tenemos es la amenaza de un ser inocente, un virus. No hay ningún país contra otro. Los conflictos que están surgiendo tienen más relación con la gestión de la crisis que con el enemigo que tenemos delante. No nacen del odio.

María Montessori, apuntaba a que su modelo educativo fuera una herramienta fundamental para alcanzar la paz en el mundo. Esta era su gran aportación a un mundo en guerra. Entendía que si un niño crece en un ambiente de respeto, interiorizará este valor fundamental en su vida y será respetuoso.

Si todos los niños de un país crecen así, el país mismo lo integrará en su esencia cultural, en su forma de hacer política, en sus relaciones con otros países, en todo. Los valores de toda una sociedad coinciden con los valores que recibieron los adultos cuando eran niños.

Así es como se heredan y se mantienen en el tiempo. En las crisis se producen cambios, y varios años después de las crisis, cuando los niños ya han crecido, vienen más cambios todavía porque la gestión del país pasa a estar en sus manos.

La marca del COVID-19

Probablemente, este mes y los siguientes van a dejar una marca en el inconsciente de los niños. Están en casa, con la única presencia física de sus padres y hermanos (si los tiene). Lo que seamos capaces de transmitir ahora tendrá un efecto potente en el futuro. Es una responsabilidad poderosa. Más que en ningún otro momento, estamos creando un contexto social nuevo y lo estamos haciendo en nuestras casas.

Observa qué cosas te irritan, qué cosas te dan miedo, qué cosas te deprimen. Observa tus altibajos emocionales en estos días, tus deseos, tus sueños, tu victimismo, tu iniciativa… Cómo está siendo tu comunicación con los pequeños, con tu pareja, y con el resto del mundo. Qué les estás ofreciendo a tus hijos o a tus alumnos.

Los momentos de catarsis cierran unas puertas y abren otras. Los niños están observándote. Están viendo si eres capaz de cerrar la puerta en paz a lo que no te funciona, a lo que no te gusta, y mirar con ilusión las puertas nuevas que se abren. Si te desmoronas ante las puertas que se cierran, ellos lo ven y su inconsciente guarda esta información: “cuando se te cierre una puerta, te tienes que desmoronar”. Sus inconscientes están tomando nota de los pasos que das ante la crisis.

Millones de niños en estos momentos están tomando nota de cómo reaccionan sus padres hoy, en estos momentos. Se están llenando de eso y están adquiriendo nuevos aprendizajes que van a ser vitales para el resto de sus vidas, y que van a configurar una nueva forma de estar en el mundo.

Tenemos la oportunidad de crear en nuestra casa el mundo que queremos. Sí, tu casa en estos momentos es un laboratorio educativo, psicológico y sociológico. De ahí saldrá algo diferente. En nuestras manos está decidir qué sociedad del futuro vamos a crear durante los próximos meses.

Un rincón de la paz en la casa

Te propongo una acción muy sencilla que va en la línea de la educación para la paz. Crea un rinconcito agradable, placentero, inspirador. Crea un pequeño retiro para conectar con lo que de verdad importa.

Hazlo con tus hijos. Pon fotos de lugares maravillosos, un mapamundi, una planta, unas palabras o poesías que te hagan bien… y ten ese lugar para descargar la tensión, la ansiedad, el enfado, la culpa, la acusación o el miedo.

Conforme lo escribo estoy diciéndome “Qué buena idea, Rafa, copón, ¡voy a hacer lo mismo!”.
 
Te deseo un confinamiento transformador,
Rafa
 

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