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Flor se dedica desde hace más de 20 años a la pedagogía desde una perspectiva respetuosa a la infancia. Actualmente, en el espacio de Madre Yoga trabaja acompañando a familias con bebés (0-2 años) en su Nido de Montessori y Pikler, y también ofrece formación y asesoramiento.

Como sabéis, en Galápagos International Montessori School, al igual que en La Cabaña, se están realizando talleres prácticos de Comunicación No Violenta dirigidos por Flor. Además, imparte el módulo de CNV del curso de formación de Asistente Montessori del centro.

En estos talleres podemos encontrar herramientas para llevar a la práctica la Comunicación No Violenta, conectar con nosotros mismos, con nuestros sentimientos y necesidades, y con los de los demás, de forma respetuosa y empática, estableciendo así vínculos de conexión sanos y sinceros.

Galapagos International Montessori School. Foto: Álex Cámara

Para conocer un poco mejor la Comunicación No Violenta, hablamos con Flor:

Flor, cuéntanos un poco sobre ti y tu trayectoria.

Soy una persona comprometida con la Verdad, esto creo que es algo que me caracteriza. Soy una buscadora de verdad incansable, que me hace mantener viva mi curiosidad y capacidad de sorpresa y asombro.

Mi campo, desde hace más de 20 años, es la pedagogía, o lo que es lo mismo, el cuidado y respeto de la infancia.

Actualmente, mi dedicación principal es el acompañamiento pedagógico de familias y proyectos educativos hacia miradas de respeto, escucha y conexión.

¿Cómo resumirías el método de Comunicación No Violenta?

La CNV es, como afirma Marshall Rosenberg, “un lenguaje de vida” que ofrece una nueva mirada a las relaciones humanas desde la comprensión y escucha personal y ajena, donde la forma en la que nos comunicamos nos da las claves para contribuir a nuestro bienestar y al colectivo, siendo conscientes de los patrones comportamentales que hemos asimilado para, desde la esta conciencia, ELEGIR la forma que nos da mayor satisfacción a nosotras mismas y a las demás personas, y dejar de reaccionar desde ellos.

¿Cómo comenzaste a sumergirte en el método de Comunicación No Violenta?

Fue hace 4 años, estando embarazada de mi hija, fui al primer taller con Teresa Rodríguez. Lo viví con ilusión y a la vez con frustración. Me resultaba tan difícil hablar y escuchar de la forma que allí se proponía…

No volví a retomar la herramienta hasta hace un par de años, cuando después de varias situaciones que viví en las que fui consciente de mi dificultad por reconocer y comunicar mis necesidades, y que me produjeron dolor y frustración, decidí comprometerme con esta herramienta que es la CNV para cuidarme y cuidar, algo que soy consciente que valoro mucho en mi vida.

¿Qué supone para ti la CNV en tu día a día? ¿Cómo la aplicas?

Para mí, la CNV es una filosofía de vida, a medida que la voy integrando me doy cuenta de la profundidad que tiene. Cualquier asunto puede ser abordado desde la CNV.

Con mi familia, intento cada día que esta sea mi forma de comunicación con ellos, ya que me importa mucho mantener nuestros lazos fuertes y sanos, y ser consciente de mis creencias hacia ellos, de la forma en la que me comunico, de la forma en la que escucho lo que ellos me dicen. Me aporta conexión y mucha paz.

¿Cuál ha sido tu formación en este ámbito?

Actualmente, estoy cursando una formación anual que me está aportando mucha claridad y donde encuentro refuerzo de muchos aspectos que ya había conocido en otros talleres anteriores.

Aunque reconozco que esto se apoya en un aprendizaje vivencial diario que me lo da la práctica, el exponerme, fallar, reconocerme, contribuir, no tener miedo a usar la CNV en cualquier ocasión que crea que pueda aportar claridad a mí o a otras personas. Este ejercicio, además de diario, es constante.

Sabemos que organizas sesiones prácticas de CNV, ¿qué podemos encontrar en una de estas sesiones?

Podemos encontrar a personas con la intención de llevar paz a su vida y a sus relaciones. Personas comprometidas que quieren entender, escuchar, comunicarse desde el corazón.

Practicamos para crecer juntas, sin necesidad de tener conocimientos previos de CNV, sólo con la intención basta para practicar en un ambiente cuidado y de confianza donde poder sacar nuestros “chacales” y “jirafas”.

¿Chacales y jirafas?

Los chacales y las jirafas son dos figuras de la Comunicación No Violenta que representan nuestras luces y sombras, ambas necesarias para llegar a la honestidad y la empatía.

Foto de Waldemar Brandt en Unsplash

La jirafa representa nuestra parte más elevada. Es capaz de observar con perspectiva, dado su largo cuello, de comunicarse de manera honesta, dado su gran corazón. Tiene la capacidad de hacer de las espinas «su alimento», y de escuchar con empatía gracias a sus orejas orientadas hacia delante.

Fotos de Colin Watts en Unsplash

El chacal representa nuestra parte dolida, la que nos muestra que tenemos sentimientos y necesidades vivas que nos impiden conectar con los demás dada nuestra carencia. Le cuesta conectar consigo mismo y, como depredador que es, busca víctimas a través del juicio, el reproche, la manipulación… para calmar sus sentimientos.

Nuestra mirada a estos dos iconos debe estar alejada de «lo bueno» y «lo malo». Ambas figuras están en nosotrxs para ser usadas (no para que nos usen ellas), con la mirada puesta en los sentimientos y las necesidades que nos conectan con la vida.

¿A quién le recomendarías comenzar a formarse en Comunicación No Violenta?

Cuantas más personas conozcamos y practiquemos formas de comunicación compasiva, más estaremos aportando a un mundo sano y en equilibrio.

Por lo que se lo recomiendo a TODXS. Si no quieren formarse, pueden leer algún libro o artículo, ver algún vídeo, venir a alguna práctica… Hay muchas opciones para que cada persona pueda hacerlo respetando su ritmo, algo fundamental en la CNV.

¿Puedes compartir alguna experiencia en la que hayas puesto en práctica la CNV?

Voy a compartir una situación personal con mi hija:

Una tarde, yo acababa de llegar a casa de realizar un curso y estaba acompañando a mi hija de 3 años que quería que se bañara porque su cuerpo estaba cubierto de polvo, ya que había pasado el día jugando en el campo con unos amigos. Ella me decía que no quería bañarse y yo, sin conectar con ella, le hablaba de lo que me desagradaba acostarme en unas sábanas con polvo, y que prefería que se bañara ya que dormimos juntas.

Esta situación se mantuvo durante 10 minutos o así, ella parecía enfadada y a veces lloraba y levantaba la voz. En un momento pensé, ¿qué le puede pasar de verdad? No creo que sea el baño. ¿Qué le ha pasado hoy?

Ese día todo el mundo dijo: “¡Qué bien se lo ha pasado tu niña en la fiesta, no ha parado!”. Pensé, ¿estará cansada? Le pregunté, aunque no hubo reconocimiento por su parte. Así que pensé, ¿qué le faltó hoy? La respuesta era YO. Había estado todo el día en un curso y no había estado en la fiesta de su escuela.

Entonces pregunté: ¿Estás triste porque yo no estuve hoy? Y ahora sí se produjo la conexión y lloró, y me dijo: “Me he sentido sola, mamá”. La acompañaba su padre y todos sus amigos, y aun así me echó de menos. Así que reconocí lo que pudo sentir:

— ¿Te hubiera gustado que yo estuviera, verdad? Porque las mamás de los otros niños estaban allí, ¿verdad?

— (Llorando) Sííííí, y tú no.

Seguí reconociendo lo importante que es para ella sentirse cuidada y acompañada. Después de 5 minutos de abrazo, llanto y reconocimiento, se quitó la ropa y se bañó, y ambas nos quedamos en calma, mirándonos y hablando.


Actualmente el equipo de Galápagos está recibiendo formación en Comunicación No Violenta de la mano de Flor Alonso.

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