Hace ya varias semanas que no escribo. En este tiempo he estado desarrollando un proyecto con mi mujer y unos colegas de EEUU y quiero contarte de qué va porque creo que puede interesar a muchas personas.

Hoy la cosa trata sobre la motivación por aprender, y por qué los niños se desmotivan. Vayamos viendo…
 

Si tu hijo está desmotivado, aquí hay una posible causa… y una propuesta.

LA POSIBLE CAUSA

Supongo que te gusta ver una peli de vez en cuando. ¿En qué se parece una película a una clase en un colegio tradicional? Creo que no se parecen en nada, y ese es el problema del sistema educativo.

El cine es un modelo que nos enseña cómo hacer que los espectadores mantengan la atención durante una hora y media seguida. Lo que pasa es que la propia película se encarga de que tu cerebro cambie la atención de una escena a otra, y si se escapa fuera de la pantalla, en seguida la recupera modificando las músicas, los sonidos, los personajes… Recurren a miles de trucos para que cientos o miles de horas de rodaje queden condensados en una hora y media.

¿Las administraciones y centros educativos no han observado que todo un curso escolar es como el rodaje de una película, cuya esencia se puede resumir en unas pocas horas? ¿Quién soportaría tragarse un rodaje entero? Pretendemos que los niños sean espectadores de una película sin hilo, ni argumento, ni desenlace, ni música, ni humor, y que dura cientos de horas.

El tiempo que dura una comunicación del maestro al niño debería ser muy inferior al tiempo que pasan las criaturas en acción y en movimiento físico dentro del colegio. Para eso, hay que saber quitar la paja del currículo y dar propuestas de acción interesantes para ellos. Una información impactante le deja una marca a cualquiera, porque la memoria se refuerza al evocar el recuerdo de ese impacto.

En definitiva, una hora de paja pesa menos en la memoria que cinco minutos de oro.    
Hazaña de la pedagogía. ¡Vamos chicos!
María Montessori sabía que la interacción libre de las criaturas en un ambiente preparado debía ser el proceso más eficaz para el aprendizaje. Nos dejó este regalazo de frase: “Esta es nuestra obligación hacia el niño: darle un rayo de luz y seguir nuestro camino”. El papel de un guía Montessori es asegurarse de que las criaturas tengan el ambiente que necesitan y de encender en ellos la chispa, dando información concentrada en breves presentaciones de impacto o sugerentes.

Se trata de inspirar a los niños, de mostrarles los caminos que ellos no conocen; pero es para que los recorran ellos, y lo harán si el maestro se lo ponen interesante. Para eso se prepara un ambiente con un amplio repertorio de materiales sensoriales y de carácter intelectual. Las manos mueven la inteligencia. La sociabilidad libre y respetuosa en el aula también predispone favorablemente.

Esa preparación del ambiente lo que hace es, básicamente, preparar los niveles adecuados de serotonina, oxitocina y dopamina en los cuerpos de los niños. De este tema endocrino hablaré otro día, porque es apasionante.
 

LA PROPUESTA

Qué hacemos si no tenemos un ambiente Montessori:
¿Hay otras formas de preparar el cuerpo de un niño (o de un adulto) para generar la motivación y la adicción por aprender? Pues tal vez sí. En la frase de antes está el secreto “da un rayo de luz, y sigue tu camino”.

Esto implica dos cosas: un adulto con una intervención breve (ese rayo de luz), y un ambiente adecuado para la acción del niño (donde el adulto pasa a un segundo plano para darles autonomía). Si el adulto no actúa, entonces el ambiente tiene que suplir ese “rayo de luz” y generar por sí solo toda la predisposición para el aprendizaje; y si el ambiente no es adecuado, entonces el adulto tiene el papelón de preparar la “química” de los niños, y generar ese estado hormonal necesario.

Y esto es, precisamente, lo que hace el cine.

Sistema de Educación por Retos

Y aquí es donde viene mi proyecto, en el que he invertido dos años. Tras diversas llamadas de familias al colegio Galápagos International Montessori School, que pedían ayuda porque sus hijos estaban desmotivados, se me ocurrió que habría que hacer una extraescolar dedicada a motivar a niños machacados por el sistema convencional y por un acompañamiento inadecuado en la casa.

No existen las “ayudas Montessori” como tal, y nosotros no teníamos un servicio de consultoría pedagógica, así que lo único que podía hacer era escuchar, tratar de dar una perspectiva de lo que le podía estar ocurriendo a esos niños internamente y dar algunas sugerencias.

Sin embargo, crear una extraescolar para generar motivación por aprender se dice pronto, pero hasta la fecha no conozco ninguna academia, ni profesor particular, ni psicólogo que lo haya conseguido, o al menos que tenga un método sencillo para hacerlo, porque normalmente todos los esfuerzos se centran en que los niños aprueben sus asignaturas. Unos prestan apoyo para hacer deberes y preparar exámenes o trabajos; otros se dedican a analizar y buscar la manera de diagnosticar a los niños o de organizarles un hábito de estudio. Pero a ver quién es el guapo que deshace las barreras psíquicas que surgen del colegio…

Cuando falla la parte social, la cosa se pone muy difícil. Si además los docentes consideran que la culpa es de los niños y se ciñen al libro de texto, haciendo las clases pesadísimas, entonces no hay quien quite la depresión y la tortura psicológica a los niños desmotivados.

Definitivamente, hay que crear el contexto adecuado para cambiar la química del cuerpo (y no con medicamentos). Y entonces cambiará todo.

De esta necesidad surge el modelo teórico de una metodología basada en los principios montessorianos de la educación, la actualidad en neurociencia, y otros recursos muy interesantes como los principios de la educación creadora o la biodanza SRT. Se trata de un método didáctico basado en retos. Hay que abordar de forma indirecta el contenido y lanzarlo en forma de juego.

Los niños reciben un concepto del adulto, de una manera impactante, sorprendente, con sentido del humor, y una propuesta de actividad (chute de serotonina) que culmina creando, resolviendo o descubriendo algo y generando una gran satisfacción y confianza en sí mismos (chute de dopamina).

Para las clases presenciales, que fue como lo desarrollé inicialmente, también incorporé una herramienta para provocar una curva orgánica de concentración, donde la gestión emocional del grupo se realiza a través de la contención con un conjunto de normas específicas y el uso de la música. Es decir, clases con banda sonora (como en las películas), donde el grupo actúa como una unidad que colabora para alcanzar un fin (chute de oxitocina).
 
Pero viene el coronavirus y nos cierra los colegios, dejando el proyecto simplemente en el registro de la propiedad intelectual, sin haberlo puesto en práctica. La vida es así: puertas que se cierran, puertas que se abren.

Mis colegas de Boston, que tienen varios centros infantiles Montessori, me comentaron que querían poner en marcha un colegio virtual de infantil y primaria (que en EEUU es algo reconocido legalmente), y que les gustaría aplicar mi idea de los retos. Y en unos meses, quieren abrir el primer colegio de primaria físico en Boston con mi metodología.

Así que me he pasado la cuarentena haciendo una adaptación de la metodología que diseñé para reconvertirlo a lo virtual. Llevo más de un mes generando contenido con retos de diferentes áreas: lengua, matemáticas, ciencias naturales, ciencias sociales, música y arte.

Cada reto tiene una ficha técnica con el detalle curricular de la clase, y un vídeo en el que un simpático actor o actriz presenta el reto. Esta es la quinta semana de prueba en EEUU, donde un grupo de niños y niñas están haciendo dos retos diarios en inglés.

De momento el feedback es muy bueno, y los niños piden hacer retos incluso fuera del horario de clase. Aquí te regalo un reto interpretado por la actriz Carmen Alaia desde su casa, para que veas de qué va el tema:
Ardo en deseos de ponerlo en marcha aquí en España, ahora que sabemos que da buenos resultados. Si tienes hijos con edades comprendidas entre los 6 y los 11 años, envíame un email y te contaré más detalles. Y si conoces a alguien a quien le pueda interesar, cuéntaselo.

Y a ti, ¿qué es lo que más te motivaba de pequeño?
Hasta la próxima,

Rafael Román.

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